lunes, 19 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 19

JEREMY Y YOLANDA 19
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cuento escrito por mi
                                                         
Al entrar Jeremy se encontró con los ojos de su madre mirándolo desaprobadamente. Para ella todavía era un niño de apenas diecisiete años y lo que menos deseaba era se liara con la primera que encontrase. Ya tendría tiempo para ello, pensaba.

Quiso evitar lo que pasaría y trató de irse para su habitación, pero ella lo abordó no permitiéndoselo.

-¡Eres demasiado joven, Jeremy! 

El joven se ruborizó al escucharla. -¿Para qué soy demasiado joven?

-No te hagas el tonto. Me entiendes a la perfección.

-La verdad es que no te entiendo.

La madre se empezó a impacientar y soltó lo que todavía no había llegado a pronunciar -Para flirtear con chicas, ya lo harás cuándo llegue el momento, eres todavía muy joven y debes pensar en otras cosas. Hazme caso, Jeremy, en la vida hay tiempo para todo y no se debe correr. Las cosas llegan por sus pasos contados y cuándo debe.
Autora Verónica O.M.
Continuará

ADOLESCENCIA 18

JEREMY Y YOLANDA 18
Preciosa imagen de internet
cuento escrito por mi
                                                 
Los ojos de ambos jóvenes brillaban al mirarse, no sabían disimular el sentimiento que sentían hacia el otro.

-Yolanda, podríamos quedar esta tarde, ¿porqué no llamas por teléfono a María? yo quedaré con Jeremy, que le vamos a preparar a estos dos una buena encerrona.

-¿Y eso es lícito?

-Pues claro que si. Lo haremos por el bien de los dos, lo están deseando, jaja.

-Vale, esta tarde quedamos. ¿Qué te parece a eso de las siete? No iremos al río. Le diré a María que se ponga el bañador. Díselo tú a Israel.

-Bien. Allí iremos.

-¿Ya das por hecho que él vendrá?

-Pues claro que vendrá, si lo sabré yo.

-Me marcho, pues entonces hasta las siete.

-Te quiero mi amor. ¿Tú me quieres?

-Vaya pregunta, si lo sabes tan bien como yo. Te quiero.
Yolanda se echó a andar, mientras él se quedaba mirándola embobado.

Por la ventana asomó la cabeza su madre y se fijó en como miraba a la chica, se dijo que allí parecía que había algo más que una simple amistad.
Para las madres esas cosas no se escapan.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 16 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 17

JEREMY Y YOLANDA 17
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Las dos amigas se despidieron hasta el día siguiente.
Yolanda al acercarse dónde vivía Jeremy, lo vio sentado en la cancela de la puerta, esperándola. Sin duda se cansó de estar de pie, al tardar más rato del habitual en pasar por allí. Y se levantó dirigiéndose hacia ella.

-Hola, Yolanda. Te espero desde hace rato.

-Me he entretenido con María, tenía algo que decirme. -Y antes de dar lugar a que Jeremy le quisiese preguntar de que se trataba,  fue ella la que se sinceró con él. -¡Le gusta, Israel!

- Pues vaya, se pondrá contento al saberlo. -¿Y porqué no se lo dice?

-¡No lo hará! María para esas cosas es bastante comedida, antes se queda con las ganas.

-Algo haremos al respecto. La cara que va a poner cuando lo sepa. Y el preocupado porque las chicas no le hacen ningún caso. Aquí ya tiene a una dispuesta a enamorarlo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 15 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 16

JEREMY Y YOLANDA 16
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cuento escrito por mi
                                                             
Las dos amigas se quedaron un rato hablando después de salir de clase. Fue María quien se lo pidió, ya que tenía algo muy importante que decirle. Su semblante era muy serio.
Las otras chicas, ya se habían marchado casi todas.

-Tu dirás, María. Me tenías en ascuas todo el rato.

-Me gusta Israel y no sé como hacer para que se entere.

-¡Ah, era eso!  Me tenías super preocupada, María, eso no se hace con una amiga ja,ja.

-No te rías, Yolanda. Me ve como una amiga nada más y a mi me gusta a rabiar.

-¡Pues díselo!

-¿Decírselo? ¡qué vergüenza! no me atrevería ni aunque quisiese.
-¿Y tú con Jeremy?

-Bien. Ya sabes que nos gustamos desde niños.

-Solo os gustáis? Si con miraros es suficiente para darse cuenta que hay mucho más.

-¿Qué quieres decir?

-Ya sabes, pienso que entre tú y él...

Yolanda no se molestó con María y se quiso sincerar con ella.

-Ya lo hicimos, si es lo que querías saber, aunque nadie lo sabía hasta ahora. No pudimos controlar lo que sentimos.

-¿No es demasiado pronto? solo tienes quince años recién cumplidos.

-No lo sé. Lo quiero muchísimo y él a mi también. Dejemos de hablar de mi. ¿Y cuéntame qué vas a hacer tú?
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 14 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 15

JEREMY Y YOLANDA 15
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Antes de sentarse a la mesa para cenar, Andrés el padre de Jeremy con el rostro iluminado por la ilusión, se dirigió hacia su mujer y su hijo, que tampoco habían tomado asiento.

-Esta mañana, a la hora del bocadillo llamé por teléfono, a mi amigo Lucas.

Madre e hijo, le miraron interrogantes esperando que explicase más.

-El día uno de agosto lo tendremos aquí, además de estar encantadísimo, pero...

-¿Pero?
Preguntó su mujer, sin disimular lo impaciente que estaba por saberlo todo.

Jeremy también quería saber más, aunque no se precipitó a preguntar nada, aunque si esperaba que su padre continuase.

-Vendrá su hija con él.

-Ya es hora de conocerla también 
Dijo Eva.

A Jeremy aquello no le gustó demasiado tener una chica en casa, presentía que iba a ser un problema, ya que intuía que a Yolanda no la haría ninguna gracia.

-Que dices Jeremy? tener una chica de tu edad en casa, te vendrá muy bien.

-¡No la necesito!
Casi gritó

Se sentaron a la mesa a cenar, sus padres hablaron del tema que él apenas escuchaba.
Se imaginaba la cara que pondría Yolanda al enterarse, suponía  que a las chicas no les gustaba, que otra atrajera las miradas de su enamorado.
Verónica O.M.
Continuará

martes, 13 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 14

JEREMY Y YOLANDA 14
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Cuando se despidieron lo hicieron en silencio, sus miradas lo decían todo sin necesidad de hablar. Jeremy la abrazó con cariño. Aquella preciosa chica era su amor de siempre, por el que hubiese dado la vida entera sin dudarlo.

Yolanda también tanto de lo mismo, su vida sin él no significaría nada. Su amor desde niña era aquel chico que para ella era el más guapo, el más viril y ya no tenía ojos para nadie más.

Sus labios apenas se rozaron y sintieron lo mismo, como si una pequeñísima descarga los hubiese sacudido al mismo tiempo.
Se despidieron casi en la puerta de él, Yolanda no quería que la acompañara a su casa, de momento no tenía intención de que sus padres supieran lo que ambos sentían.

Con su llave entró en la casa. Su padre salía del cuarto de baño y con una gran toalla alrededor de su cintura, acababa de bañarse y se disponía ir a su habitación para vestirse. -¿Ya llegaste, Jeremy?

-Si, acabo de hacerlo.

-Ahora salgo, hijo.

El chico se dirigió hacia la cocina y en busca de su madre, la mujer ya preparaba la cena. -Hola, hijo.

-Voy a lavarme las manos  y te ayudo.

-Ve, no hay prisa, la cena todavía no está lista.

Al poco ya estaba de vuelta, y se dispuso a ir preparando la mesa.
Autora Verónica O.M.
Continuará

domingo, 11 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 13

JEREMY Y YOLANDA 13

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cuento escrito por mi
                                               
Yolanda no tardó demasiado en aparecer por el camino. Allí estaba Jeremy esperándola.
Andaba despacito los últimos metros, notaba como su corazón latía mucho más deprisa causándole dolor.

Jeremy la abrazó y ella se cobijó en sus fuertes brazos, sus cuerpos tan juntos percibían toda la emoción de aquel deseado momento.

Yolanda alisó su falda vaquera por detrás, antes de sentarse encima de la hierba.

Jeremy, lo hizo después que ella, la atrajo nuevamente besándola en sus juveniles y rosados labios.

Aquella tarde, no hicieron la tentativa de nada que no fuese sentir sus corazones.

-¿Me quieres, Jeremy? -Preguntó ella, con una seriedad extraordinariamente madura para su poca edad.

-¡Mi amor! ¿es que no lo sabes? -los ojos de él, brillaban tanto que no tuvo ninguna duda del amor que sentía por ella.

Abrazados y en silencio, se quedaron largo tiempo dejándose envolver por la bonita tarde, de fondo el sonido del agua, todo un lujo para los enamorados.
Verónica O.M.
Continuará

                                            

jueves, 8 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 12

JEREMY Y YOLANDA 12

Al día siguiente a eso de las seis de la tarde, Jeremy salió a la puerta de su casa esperando que Yolanda pasase.
A lo lejos se la veía caminando y con libros debajo del brazo, esperó a que se acercase. Para dirigirse hacia su casa ella debía pasar por su puerta.

Ella lo vio allí parado y en medio de la calle, parecía estar esperándola.

Llegó a su encuentro, Jeremy la miraba de una forma que la hizo enrojecer, sin duda en ella dejaba entrever lo que había sucedido entre ambos.

-Hola, Yolanda.

-Hola, ¿me esperabas?

-Si, ¿te importa?

-No seas tonto, claro que no.

-¿No te importa?

-Bueno, no quise decir eso.

-Te espero en el camino, ¿vendrás?

-Si, ya lo sabes.

-No tardes.

Ella echó a andar y ni siquiera se despidió aligerando su paso.
Cuando llegó a su casa, su madre se encontraba en el pequeño jardín regando los bonitos rosales.

-Me tengo que volver a marchar mama, he quedado con María.

-Ve hija y diviértete, antes de que te conviertas en una vieja como yo.

-Tu no eres vieja. Lo dijo en un tono que no daba lugar a réplica.

Su madre sonrió, y con la mano le envió un beso.

La hija se acercó hacia ella, y depositó un sonoro beso en una de sus mejillas.
Después dejó sus libros en su habitación y encima del sinfonier, sacó de la mesilla unas bonitas braguitas y se dirigió al aseo...
Autora Verónica O.M.
Continuará

miércoles, 7 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 11

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cuento escrito por mi
                                                     
Acabaron de cenar. Eva, la madre de Jeremy recogió la mesa y se dirigió hacia la cocina a fregar los platos, no sin antes decir que después debería decirle aquello.

Andrés el padre se sentó en el sofá, con las cartas en la mano.

Jeremy se sentó a su lado. -¿Padre, para que querías esas cartas?

-Hace unos días, me ronda una idea por la cabeza. Cuándo estaba en la mili hice grandes amigos, con unos casi perdí el contacto, y no porque no nos apreciásemos, pero la vida decide qué derroteros seguir y a veces no son los que nosotros desearíamos, por desgracia. Esta carta que ves aquí, se la escribí a un buen amigo, de nombre Juan, me vino devuelta, seguramente cambió de domicilio, no sé el motivo que tenía para no darme su nueva dirección, en fin... esta otra es de Lucas, con el no he perdido el contacto nunca, no es demasiado explícito en sus comunicaciones,  pero es un buen hombre, no ha tenido demasiada suerte en la vida ya que enviudó hace algunos años, tiene una hija que tendrá más o menos tu edad, viven con una hermana de él, que nunca se casó.

-¿Y que tiene esto que ver, con esa idea que te ronda por la cabeza?

-Voy a invitar a Lucas, para que pase unos días con nosotros, sé que va a coger las vacaciones la semana que viene, estoy seguro que aceptará, después de tanto tiempo no estará mal, darnos un fuerte abrazo.

-¿No dices, que tiene una hija?

-¡Si! ya te lo dije, de más o menos tu edad.

-¿Ella también vendrá?

-No sé hijo, todo depende de lo que ellos decidan, por mi encantado que viniese su hija también, así la conoceríamos y quien sabe...

Las mejillas de Jeremy se arrebolaron con las palabras de su padre. -¡No necesito novia! -Pensó en Yolanda, y en lo mucho que la amaba.

Al poquito, Eva se sentó con ellos en el sofá.

-¿Que me pierdo?

-Ahora te cuento, mi amor.
Autora Verónica O.M.

Continuará

Si vais a me llaman vero podréis ver unos truquillos...

lunes, 5 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 10

JEREMY Y YOLANDA 10


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cuento escrito por mi
                                                      
-¿Para qué necesitabas esas cartas con tanto interés, Andrés?
La mujer dejó de cenar, levantando la vista del plato.

-Te lo diré, si me prometes no poner ninguna objeción.

-Cuánto misterio. Bueno, queda por mi prometido.

-¿Madre y si lo que prometes no te interesa?

-Pues no me quedará otra , que aguantarme. ¿Andrés, no irás en contra de mis intereses?

-Creo que no, pero Eva de ti depende.

-Ya me estoy poniendo de los nervios. ¿Para qué 
las querías, Andrés? Contesta por favor.
La mujer simuló poner cara muy sería, pero se le escapó una sonrisa maliciosa, demostrando que no temía para nada lo que su marido se traía entre manos. 

Y para ponerle más suspense a la situación, el hombre siguió cenando alargando el tiempo de la explicación.
Autora Verónica O.M.
Continuará

sábado, 3 de febrero de 2018

ADOLESCENCIA 9

JEREMY Y YOLANDA 9
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En el momento de entrar Jeremy en su casa, escuchó como su madre le decía a su padre. -Mira en el dormitorio, hombre, quizás estén allí, en el último cajón de la cómoda.

El hombre marchó hacia allí en su busca.

-¿Que busca, mi padre?

-Hola, hijo, ya viniste. -Está buscando unas cartas, como es tan desorganizado no las encuentra. -Y mira que se lo digo, Andrés deja las cosas en su sitio, pero hijo ni por esas.

-Voy a lavarme las manos, y te ayudo a poner la mesa.

-Claro, hijo, ve.

La mujer apagó el fuego, y se dispuso a servir la cena en los platos.

Jeremy volvió con las manos ya limpias, y puso la mesa.

El padre vino al comedor, y al ver a su hijo... -¡Hola, Jeremy!

-¡Hola, padre! ¿encontraste lo que buscabas?

-Claro, son estas cartas que no sabía dónde estaban, si no llega a ser por tu madre...

-Si no llega a ser por mi, me desmonta la casa buscándolas, ¿porqué serás tan desorganizado?

-No sé, mujer, a lo mejor porque no tuve una madre como tu que me enseñara.

-Ay Andrés, si hasta me vas a hacer reír,  si te oyese tu madre no te lo perdonaría.

-¡Pues peor para ella! -Anda vamos a cenar, que tanto trajín me abrió el apetito.

-¿Padre, y esas cartas de quien son?

-De unos amigos, que hice en mis tiempos mozos en la mili,  y de verdad que les cogí cariño.

Diciendo esto, Jeremy lo miró y se dio cuenta que sus ojos se le habían humedecido.


Se sentaron, y empezaron a cenar.
Autora Verónica O.M.
Continuará

martes, 30 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 8

JEREMY Y YOLANDA 8


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Al entrar se encontró a sus padres dialogando, sentados en el sofá y esperándola.

-¡Llegas un poco tarde Yolanda! -Fue su madre quien lo dijo.

-Si, me entretuve con María, lo siento.

-No pasa nada. -Dijo el cabeza de familia. -¿No vas a dar un beso, a tu padre?

-¡Si! -Se acercó hasta él besándolo en la mejilla.

-¡Ay mi niña, cuanto has crecido!  Ya una mujercita, debería encerrarte en un torreón para que no venga ningún sinvergüenza y te lleve.

-¡Que cosas que tienes, José! Anda hija, lávate las manos que vamos a cenar.

Yolanda se dirigió hacia el aseo, dónde se lavó las manos, se miró en el espejo y vio como sus ojos brillaban de una forma... Debería tener cuidado, para que sus padres durante la cena no se diesen cuenta de ello. -¡Te quiero Jeremy! -Y lanzó un beso al espejo, deseando que estuviese allí y lo recogiese.

Cuando salió la mesa estaba puesta, sus padres y la cena esperándola.
Autora Verónica O.M.
Continuará

viernes, 26 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 7

JEREMY Y YOLANDA 7
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Permanecieron abrazados largo rato y en silencio...
Jeremy la besó en el pelo, una media melena rubia que brillaba mucho a fuerza de los múltiples cepillados que cada día dedicaba a ese menester.

De pronto fue Jeremy quien lo rompió diciendo.


-¡Te quiero Yolanda, tanto que me duele el pecho y creo poder reventar!

-¡A mi me pasa igual, Jeremy!

Al principio se besaron con cuidado, después con pasión. Ninguno tenía experiencia pero estuvieron a la altura.

-Tendremos que irnos. -Fue Yolanda quien lo dijo.

-Qué pena, mi amor. Se estaba tan bien aquí. Los dos juntitos.

-Vamos a mojarnos, pasa el agua muy clarita.

Lo hicieron, pero solo fue unos breves minutos. Después se vistieron y marcharon de allí, felices pero con pena.

Cuando Yolanda entraba por la puerta de su casa ya eran más de las nueve de la noche. Su corazón todavía latía muy deprisa.
Autora Verónica O.M.
Continuará

jueves, 25 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 6

JEREMY Y YOLANDA 6


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Al llegar a casa, la madre de Yolanda estaba atareada en el pequeño jardín, regando sus preciosos rosales de distintos colores y de los que estaba muy orgullosa.

-¡Hola hija, qué bien que regresaste! Cuando puedas cámbiate de ropa y me ayudas en el jardín.


-No voy a poder. Tengo que ir a casa de María y vine para decírtelo. ¡Lo siento!


-Bueno. No te aflijas, ve con María, anda...


Antes de marchar fue rápidamente al aseo, dónde se lavó un poco cambiándose las braguitas. Estaba muy nerviosa, aunque trataba de controlar su alocado corazón que golpeaba a su pecho sin parar.


Y se dirigió deprisa hacia el camino que llevaba al rio, dónde seguramente Jeremy ya la esperaba.

Desde la lejanía lo vio, sentado encima de un gran peñasco y con la cabeza gacha. Dedujo que estaba pensativo.

Caminaba a paso ligero, el pareció escuchar algo y levantó la cabeza, al segundo una gran sonrisa le iluminó el rostro. Y se levantó.


-¡Has venido! -dijo muy contento.


-¡Si, aunque tuve que mentir a mi madre!


-¿Qué le dijiste?


-Ya sabes, que iba a casa de María.


El joven se situó a su lado y no se atrevía ni a tocarla, podría ser como otras veces, un sueño, y al hacerlo (tocarla) esfumarse en la nada.


Fué ella la que venciendo su timidez, en esta ocasión depositó un beso en sus labios.


Aquello fué el resorte, que Jeremy necesitaba para lanzarse y ya no saber parar.


Se dijeron muchas cosas con la mirada y con el roce de sus manos buscando la piel del otro.

Buscaron unos matorrales y detrás de ellos se tumbaron encima de la hierba. Si alguien pasase por allí no los vería.
Y pasó lo que ambos deseaban, aunque no eran conscientes de que iban demasiado deprisa.
De fondo se escuchaba el sonido del agua al pasar. La tarde iba ya languideciendo.
Autora Verónica O.M.
Continuará

ADOLESCENCIA 5

JEREMY Y YOLANDA 5
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Al día siguiente se encontraron, Yolanda marchaba hacia su casa, Jeremy salía de la suya.

-¡Hola Yolanda!
Dijo el muchacho algo nervioso.

-¡Hola! ¿dónde vas, Jeremy?

-Iba a casa de Israel.
-¿Y tú?

-¡A casa!

-¿Tienes un momento?

-¡Claro! ,¿qué quieres?
Preguntó Yolanda algo nerviosa, aunque lo disimulaba mucho mejor que él.

-Yolanda me gustaría que habláramos de lo de ayer, ¿podemos vernos en algún sitio?

Ella sintió como una oleada de calor en el rostro.
-¿Dónde quieres que nos veamos?

-Podríamos ir, tu y yo solos al rio, ¿qué dices?

-¡Bueno!, ¿y cuando quieres que vayamos?

-¡Pronto! que te parece si nos vemos dentro de un rato?

-¡Vale! aunque no sé que le voy a decir a mi madre.

-Dile que vas a ir a casa de María.

La jovencita no acostumbraba a decir mentiras, aunque en esta ocasión lo haría.
-¡Vale Jeremy! espérame en la entrada del camino.

-¡Te quiero Yolanda!
Dijo Jeremy impetuosamente.

-¡Te quiero Jeremy más que a mi vida!

-¡No tardes!

La jovencita se marchó, notaba como su corazón latía muy deprisa.

Jeremy la miró marchar, sintió como aquella bonita chica, era lo más importante para él.
Y marchó caminando despacio hacia el camino del rio.
Verónica O.M.
Continuará

sábado, 20 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 4

JEREMY Y YOLANDA 4
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Los años fueron pasando despacito pero sin pausa.

Yolanda acababa de cumplir sus quince años, era una bonita chica bastante tímida cuando no conocía, pero con sus amigos, era abierta y espontánea.
Era totalmente imprevisible, lo mismo se acercaba a alguno de sus amigos y les plantaba un sonoro beso, que les daba un cachete, todo ello adornado con una sonora carcajada.

Jeremy a medida que crecía, se fue apartando un poco de ella, ya que imaginaba que aquel amor infantil que ella por el había sentido, había desaparecido para siempre, pero...

-¿Quien se apunta para ir mañana sábado al rio?
Fue María quien lo estaba proponiendo.

-¿Y eso para qué?
Preguntó Yolanda.

-¡Para bañarnos! y podríamos llevarnos la merienda.
-¿Quien se apunta?

-¡Yo! contestó Yolanda.

-¡Yo también! dijo Jeremy

-¡Yo! dijo Israel también

Al día siguiente los cuatro se encontraron en la plaza del pueblo y desde allí se dirigieron al tranquilo rio, desnudándose en cuanto llegaron, dejaron la ropas y meriendas encima de la hierba.

Jeremy de reojo miraba a Yolanda, tenía un bonito tipito de mujercita y notó como la deseaba.
También miró a María, al igual que Yolanda su tipito era bonito, pero el no sintió absolutamente nada al verla en bañador.
Jamás se pudo quitar de la cabeza su amor infantil que con el tiempo creció incluso más todavía.

Ya todos en bañador, se metieron en el rio gritando y alborotando ya que el agua estaba muy fría.

Con las manos cogió Yolanda agua y se la echó en la cara a Jeremy saliendo a escape de allí.

-¡Ahora verás!
Salió detrás de ella, para darle una buena tunda en el trasero, pero en vez de eso...

En cuanto la alcanzó.
-¡Yolanda te quiero!

La muchachita, como cuando era más niña se sonrojó, pero...
-¡También yo te quiero! Jeremy, nunca dejé de hacerlo.

María e Israel ajenos a todo, charlaban de sus cosas, a la vez que corrían por el río salpicándose de agua mutuamente.

Al rato salieron del agua y desenvolvieron sus bocadillos.

-Mi madre me lo ha preparado de jamón en dulce, ¿quien me lo cambia?
Fue Israel quien lo dijo.

-¡Yo! dijo María.
-La mía me lo puso de chorizo, te lo cambio Israel.

Yolanda sacó el suyo, era de tortilla.

Jeremy el suyo de salchichón.

Se sentaron en la orilla y merendaron, de vez en cuando Jeremy y Yolanda cruzaban sus miradas, si alguien los observase diría sin temor a equivocarse, que aquella parejita se amaba.
Verónica O.M.
Continuará

jueves, 18 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 3

JEREMY Y YOLANDA 3
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Iban al mismo colegio, pero a cursos diferentes, debido a los dos años que se llevaban entre ellos.
En el patio se tropezaban cada día a eso de las 10,30 de la mañana, pero aquel día pasó algo muy curioso al encontrarse.

Yolanda intentó hacerse la despistada, ya que al haberlo visto su pequeño corazóncito le dió como un vuelco y si lo miraba a los ojos muy seguro que él se daría cuenta de eso y a ella le daba muchísima  vergüenza.

-¡Hola, Yolanda!
Estaba nervioso pero intentó disimularlo, si se observase detenidamente uno se daría cuenta que solo era una pose que muchísimo trabajo le estaba costando tenerla.

-¡No te había visto!
Dijo la niña, roja como una bella amapola.

-¿Yolanda, quieres que juguemos al pilla pilla?

-¡Bueno!

Jeremy esperó a que ella saliese corriendo para pillarla.

Ella echó a correr con tan mala suerte que cayó de rodillas haciéndose una heridita en ellas.

Jeremy se arrodilló a su lado preocupado.
-¿Te has hecho daño?

-¡Un poco, mira!

Los otros niños y niñas, jugaban sin haberse percatado de nada, sin duda disfrutando de aquel ratito de recreo.

-Te has hecho un poco de sangre en las rodillas, espera que moje mi pañuelo en el grifo y te limpie la herida.
El niño fué hacia el lavabo  que estaba muy cerca del patio y sacó su blanco pañuelo y lo desdobló, mojándolo a continuación.

Con muchísimo cuidado y mimo limpió sus rodillas pero antes de hacerlo.
-¡A lo mejor te escuece un poco!

Y si le escoció nada dijo.
Miraba a Jeremy con mucho cariño, sin duda por él sentía cosas muy bonitas, aunque a pesar de su edad esas cosas no le correspondiera sentir.

Jeremy se sintió feliz cuidándola, se hubiese cambiado por ella sin dudarlo, aunque sabía que no era posible hacerlo.

El timbre sonó  finalizando el tiempo de recreo. Los niños y niñas se dirigieron hacia la clase para seguir estudiando...
Verónica O.M.
Continuará

jueves, 11 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 2

JEREMY Y YOLANDA 2
             
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Yolanda apenas durmió pensando en Jeremy y en aquel beso.
Al recordarlo sintió un escalofrío, el vello rubito de su cuerpo se erizó, igual o parecido a cuando sentía algo de frío.
No sabía si aquello era normal, ni tampoco el hecho de haberle confesado que lo quería. Ella misma se daba cuenta que no era lo lógico, ya que era una niña de apenas diez años.
Pero aquella confesión le salió sola, casi sin pensarlo.
Sus deditos de vez en cuando, los llevaba hacia sus labios, y en ellos depositaba inocentes besos.

Mientras tanto Jeremy tampoco dormía, no podía hacerlo ya que estaba muy nervioso.
No sabía si había hecho bien o no, besando a su amiguita, pero no pudo remediarlo. Se daba cuenta que aquello no era demasiado normal, apenas tenía doce años, y comprendía que los niños no piensan en esas cosas, pero si en jugar, y pasarlo bien.

Cuando se levantó, tenía unas ojeras impresionantes, su madre fue la primera que lo advirtió.

-¿Jeremy, te encuentras bien? llevas unas ojeras, que te llegan hasta el suelo.

El niño nunca decía mentiras, pero esta vez si lo hizo ya que su madre le estaría preguntando, hasta que se enterase.

-¡Me dolía la barriga!

-¿Y como no me avisaste? podía haberte preparado una manzanilla.

-¡No quise despertarte!

-¡Si otra vez te pasa, me despiertas!
-¿Ya te encuentras bien?

-¡Si, no te preocupes!

La madre de Yolanda, entró en la habitación para despertarla, ya que debía ir al colegio.
-¡Yolanda hija, despierta!

-¡Ya voy, pero tengo mucho sueño!

-¡Hija, si hace horas que duermes!

-Es verdad mama, ahora me levanto.
-¿Tu crees, que soy bonita mama?

-¡Vaya preguntitas a estas horas! pues claro que eres bonita, eres más que eso, eres preciosa.
-¿Porqué me preguntas eso, y a estas horas?

-¡Por nada, mama!

-¡Anda tunanta levántate!, mientras te preparo el desayuno.
Verónica
Continuará

sábado, 6 de enero de 2018

ADOLESCENCIA 1

JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO 1


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Jeremy y Yolanda, se estaban despidiendo hasta el día siguiente, que volverían de nuevo a jugar juntos, cuando de pronto al niño, se le ocurrió una fantástica idea.

-¿A que no eres capaz, de salir luego, cuando todos duerman en tu casa?

-¿Para qué, Jeremy?

-¡Para mirar las estrellas!, y pedirles un deseo.

-¡Mis padres no me dejaran!

-Pues sales, sin que te vean.

-De acuerdo, lo intentaré, aunque no sé, si lo conseguiré.

En casa de Yolanda al rato de cenar, marcharon todos a la cama, ella la primera, aunque...
La puerta que se encargaba ella de cerrar con las dos vueltas de llave, como su madre le había enseñado desde muy pequeña, aquella noche se había quedado sin echar.

Cuando todos dormían, muy sigilosa salió a la calle, allí estaba Jeremy esperándola sentado en la oscuridad.

-¡Ven Yolanda, desde aquí, se ven muy bien!

Y en el suelo, se sentó junto a el, a contemplarlas.

-¡Pide un deseo, y en silencio! Dijo Jeremy

-¡Pídelo tu también!

Se quedaron un rato contemplando lo bonitas que eran, y pidiendo aquel deseo.

-¿Que pediste tu Yolanda?

-¡Eso, no se puede decir!

-¿Y si te digo, yo lo que pedí?

-¡Bueno te lo diré! pero díme tu antes, que les pediste.

-¡Que siempre, quiero estar contigo! -¿Y tu, que les pediste?

-¡Casi lo mismo! que quiero ser tu novia, cuando sea más mayor.

Jeremy se sintió muy feliz, de lo sincera que había sido su amiguita, y en un gesto de espontaneidad le dio un beso en los labios.

Yolanda a pesar de estar avergonzada, le murmuró despacito
-¡Jeremy, te quiero!

-¡También yo te quiero! cuando seamos mayores, nos casaremos.

Al momento se despidieron, Yolanda entró con mucho cuidado a la casa, le dijo adiós con la mano, Jeremy todavía se quedó un rato más, saboreando aquel inocente beso. Mientras tanto Yolanda poniéndose su pijama, murmuraba despacito ¡Jeremy te quiero!
Verónica
Continuará.



Se compone de 62 entregas.  
Deseo os guste.                      

martes, 2 de enero de 2018

CIELO

Imagen de mi propiedad

Hermoso cielo
cuántos millones
de años existiendo.

Siempre te he mirado.

De niña ya te observaba
y me hacía preguntas
y ningún libro
me sacaba de dudas.

Ahora ya mayor
con la experiencia
que dan los años
y con esa fijación
por descubrir enigmas.
Quizás te parezca
muy osada
pero ya sé
lo que tanto
me ha preocupado.
Verónica O.M.